Mecánico de F1 por un fin de semana
Miércoles, 23 de Abril de 2008 - Publicado por raymond en : Personajes , trackback
Eva Bordas será una espectadora muy especial en el Gran Premio de España. Tendrá el privilegio de seguir la carrera de Fernando Alonso desde dentro, desde donde me gustaría a mí y a casi todos los aficionados –mucho más si son ingenieros o aspiran a serlo- poderlo seguir.
Por un fin de semana, Eva abandonará el mono de su concesionario Renault de Morella (Castellón) para vestir la ropa oficial del equipo ING Renault de F1. Eva es el alma de Talleres Honorio, la empresa paterna, concesionario Renault en Morella, y ha sido elegida por el servicio de postventa y asistencia técnica de Renault como la persona idónea de la Red de Concesionarios para integrarse en el equipo de F-1 este fin de semana.
No es un premio de concurso sino un reconocimiento al trabajo realizado el pasado año. Pese a que Talleres Honorio es de propiedad paterna, Eva no es la hija del dueño, ni quien lleva la oficina “sino una jefa que se mancha”, me decía riendo al otro lado del teléfono.
Dice que dudó cuando le llamaron. “Yo sólo he visto coches de serie, nunca de carreras” pero era una oportunidad a la que no podía negarse. “Ver la tecnología, los materiales y los medios de que disponen los equipos de F-1 debe ser una pasada”, decía entusiasmada.
Eva no es ni oficinista ni mecánico. Sus estudios superan ese estadio. Su padre hace muchos años supo intuir que el futuro de los automóviles estaba en la electrónica y Eva hizo caso al consejo y estudió ingeniería técnica electrónica en la Politécnica de Valencia. “Me he criado entre coches y mi hermano no quería saber nada de ellos. Mis amigos se reían de estudios porque para un taller mecánico no es necesario estudiar tanto, decían. Pero hoy la electrónica lo es todo”, dice.
Eva trabaja duro. Su padre está ya un poco más retirado y ella lleva la concesión, “pero he cogido dos chicas para la oficina. Cuando acabé la carrera empleaba el 95% del tiempo en la oficina y el 5% trabajaba en el taller…. ahora el 60% del tiempo lo paso en el taller”, explica. Con 38 años, casada y con un hijo sigue apasionada por su trabajo y ahora tendrá ocasión de vivir el sueño que nunca soñó… como si un hada se le hubiera aparecido.


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