La táctica, el clavo ardiendo
Martes, 3 de Junio de 2008 - Publicado por raymond en : Curiosidades , trackback
Cuando estudiaba ingeniería hubo una clase que me chocó mucho. La asignatura era hidráulica y en ella el catedrático bromeó diciendo: “para elegir una válvulas deben efectuarse los complejos cálculos que tienen ustedes en la pizarra. Cuando los hayan realizado, se rompe el papel y se elige a ojo”.
Esto es poco más a menos lo que sucede en la F-1 con las tácticas de carrera. El sábado, tras los entrenamientos calificativos, todos están convencidos de haber elegido la táctica adecuada. El domingo, muchos se dan cuenta que no hay táctica que valga si no hay coche ganador o que los cálculos simplemente estaban equivocados. Es como un clavo ardiendo al que se agarran los que salen atrás para convencerse de que vale la pena correr la carrera y que no todo está decido tras las calificaciones.
La táctica se ha vuelto en algo tan importante que se recurre a las simulaciones virtuales para elegirlas. Todo porque ante la casi imposibilidad de adelantar en pista se recurre a adelantar en los repostajes. Un grupo de ingenieros se pasa horas buscando la solución idónea para el circuito. Reglajes, consumos, deterioro de los neumáticos, tiempo perdido en la parada, incidencia del peso del combustible en la calificación, etc, son pasados por el tamiz y al final se elige una solución que teóricamente es la más adecuada.
Las ecuaciones son variadas, casi matriciales. Hay que ver si el deterioro de los neumáticos queda compensado por la ganancia conseguida vuelta a vuelta al ir quemando combustible y por tanto perder peso.
Luego llega el instinto, lo que nos dicta la razón de carreras pasadas, y sobre la gestión sobre la marcha de los imponderables que aparecen. Porque una cosa es lo que dice el papel y otra lo que dicta la experiencia.
Hay que tener en cuenta otros condicionantes no menos importantes: el circuito y las posibilidades de adelantamiento que ofrece sería una, otra los rivales que te rodean y finalmente una aleatoria: las circunstancias de carrera como el “tráfico”, los safety car o la llegada de la lluvia. Y todo ello es mucho menos previsible de lo que parece.

Ross Brawn, el actual presidente de Honda F1 y ex hombre clave de los títulos de Michael Schumacher tanto en Benetton como en Ferrari, lo sabía muy bien. Tanto que creo un pequeño equipo de ingenieros bajo el mando de Luca Baldisieri para realizar tácticas “vivas”. Cambiar de táctica teniendo en cuenta cuestiones como el “tráfico” –es decir los coches lentos que te preceden- la posibilidad de llegada de lluvia o de salida de un safety car, la posición de los rivales en carrera. Todo ello tratado de forma integrada y con una cota superior: es imposible realizar más vueltas de las que permite el combustible embarcado. Las cuatro o cinco personas del equipo eran imprescindibles más que para tener bajo control no la carrera propio sino la de los adversarios. Por ejemplo, anticipar el repostaje para evitar quedar detrás de coches lentos o para salir delante de alguien que viene remontando. O alargarlo ese par de vueltas que hay de margen para tomar la ventaja necesaria sobre quien reposta antes.
Ni siquiera eso lo inventó la F-1. En la NASCAR americana y en la F-Indy existe, al menos en los ovales, la figura del “táctico”, una persona que desde lo alto de la tribuna tiene un control total sobre el circuito y avisa de cualquier circunstancia anómala para intentar que el piloto pueda aprovecharla a su favor. Pero se aquí el tema táctico cobra otra dimensión.


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