KOVALAINEN ILESO, ¿FORTUNA O PREVISIÓN?
Miércoles, 30 de Abril de 2008 - Publicado por raymond en : Competición, Curiosidades , trackback
“Una fuerza de 28G durante 100 milisegundos, mayor a la que sufre un piloto de caza cuando es eyectado de su avión”, explicó Martin Whitmarsh, refiriéndose al espectacular accidente de Heikki Kovalainen este pasado fin de semana en el Circuit de Catalunya. Para que podamos hacernos una idea, un impacto del orden de 5 o 6G es suficiente para causar el K.O. de un boxeador.
Para muchos resulta incomprensible que el finés saliere indemne del mismo –un ligero dolor de cabeza y tortícolis es “pecata minuta”.
Nico Rosberg nos dijo el pasado miércoles en una charla sobre seguridad que los coches de F-1 son hoy muy seguros. “En los tiempos de mi padre (el campeón del mundo Keke Rosberg) un accidente como el de Kubica en Montreal hubiera sido muy grave. Pero hoy los coche son muy seguros con sus chasis en fibra de carbono, sus zonas deformables y otras medidas”.
El pasado año cuando Robert Kubica sufrió un espectacular accidente en Montreal –su BMW quedó literalmente destrozado tras varias vueltas de campana impactando contra el raíl y se habló de milagro.
Sin embargo, el hecho de que todos ellos salieran indemnes se debe sin duda al gran trabajo efectuado en los últimos 30 años en aras de la seguridad, particularmente en los últimos 15 años.
Para darnos cuenta de ello basta tomar como referencia el accidente de Ayrton Senna en 1994 y el de Michael Schumacher en 1999. Ambos muy similares al de Kovalainen: impacto prácticamente directo y frontal contra las protecciones. Ayrton falleció casi en el acto en Imola. Schumacher se fracturo las piernas en Silverstone y perdió un título que ya casi tenía conquistado.
Más que la resistencia del propio monocasco –que ya era elevada en los tiempos de Senna (prácticamente no se deformó)- que conforma la denominada “célula de supervivencia” hay que dar gracias a la existencias de estructuras deformables delante y detrás, también laterales, del coche que absorbieron buena parte del impacto y a la introducción de medidas como el HANS, un soporte que impide el temible latigazo cervical en caso de gran deceleración y quizás también a que los asientos están diseñados para que sirvan para extraer al piloto inmóvil del coche, para evitar agravar posibles lesiones de columna.

Sin el HANS, posiblemente Kovalainen tendría secuelas (dolores de cabeza, pérdidas momentáneas de visión, etc) como le sucedió en dos ocasiones (Monza e Indianápolis) a Ralf Schumacher. Pero además, las barreras de neumáticos, esta vez ancladas en el suelo y de cinco capas en lugar de las tres habituales, jugaron su papel.
Como lo jugó el ángulo de impacto. Desde la cámara ‘”in board” del McLaren puede verse como el choque no fue completamente frontal sino con un ángulo bastante importante. Ello fue quizás crucial porque la energía del impacto depende no sólo de la velocidad sino también del ángulo con el que se impacta, dicho de otra forma: del componente de velocidad perpendicular al obstáculo. Los coches actuales son muy seguros, sin duda. Pero hay quien comienza a preguntase si lo son suficientemente dadas las velocidades de paso por curva.
Las protecciones jugaron su papel. Eso es previsión. El ángulo de impacto también ayudo. Y esto quizás ya es un poco de fortuna.


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